JULIO AUGUSTO: "VAMOS CAMINO A COMER CARNE ROJA UNA VEZ POR SEMANA"

JULIO AUGUSTO: "VAMOS CAMINO A COMER CARNE ROJA UNA VEZ POR SEMANA"

El dirigente señaló que el aumento de las exportaciones más la baja hacienda circunstancial empujará un alza en las próximas semanas.

El sector argentino atraviesa un momento de fuertes tensiones entre la demanda internacional, la necesidad de sostener el mercado interno y el impacto que los precios generan sobre el consumo local. En ese contexto, el empresario chaqueño Julio Augusto, reconocido referente del rubro, planteó una advertencia contundente: "En un horizonte no muy lejano, Argentina será como Brasil y se comerá carne roja una vez por semana, porque se amplió la exportación y lo que sufrirá será el mercado interno". Su análisis llega en medio de un escenario donde los valores al consumidor se hacen cuesta arriba por la falta de poder adquisitivo.

Según los últimos relevamientos, el precio de la carne podría subir alrededor de 10 o el 15% en las próximas semanas. La combinación de menor ingreso de hacienda a los mercados, condiciones climáticas adversas y una mayor orientación exportadora están empujando al alza los valores. Julio Augusto explicó que "no entra hacienda" y que la situación se replica en distintos puntos del país, y afectan el abastecimiento. "Liberaron los mercados, pocos manejan las reglas del juego y el resto se queda quejándose, pero no hay forma, hay que adaptarse a todos", afirmó en diálogo con NORTE.

El empresario sostuvo que la Argentina vive una transformación en su estructura productiva y comercial. "Cuando se amplía la exportación, el mercado interno se resiente. El productor que exporta gana más afuera, y si no hay políticas claras, el consumidor local termina pagando el costo. A mí el mercado interno me preocupa, pero también entiendo que el ganadero tiene que producir, tiene sostener el negocio. No hay tiempo para fundirse, el que no se adapta está muerto", sostuvo. En su análisis, la tendencia a priorizar los envíos al exterior es irreversible, impulsada por la necesidad de divisas y por los precios más altos que paga el mercado internacional.

CIFRAS

Los datos recientes respaldan ese diagnóstico. En lo que va del año, las exportaciones de carne vacuna argentina superaron los 2200 millones de dólares, con un crecimiento de 24 % interanual según la Bolsa de Comercio de Rosario. Sin embargo, ese aumento de ingresos se dio en un contexto de menor volumen embarcado, producto de la retracción de la demanda china, pero con una mejora en el valor por tonelada exportada. El problema es que esa dinámica beneficia al sector exportador mientras presiona sobre el abastecimiento interno, y se reduce la disponibilidad de cortes populares en el mercado doméstico.

Para Augusto esta situación genera una competencia desigual dentro del propio país. "La diferencia es que el que tiene más caro se queda afuera, pero mientras tanto el consumidor argentino se va quedando sin poder comprar. En poco tiempo, no va a pasar que la gente coma carne todos los días; se va a comer una o dos veces al mes. La carne va a estar cara y los jubilados no la van a poder pagar. Pero hay que seguir trabajando y adaptarse, no protestar. Esa es la única manera de salir", subrayó.

El empresario también se refirió al impacto social del aumento del precio de los alimentos. "Hay mucha gente que empezó conmigo que ya se jubiló con dos mangos con cincuenta, no les alcanza. Por eso no me quiero jubilar. El país tiene que encontrar una manera de que el trabajo rinda. Si el 931 se termina, que esa plata vaya al empleado, que se le devuelva al que labura", reclamó.

Desde su experiencia en el sector, Augusto sostiene que la apertura de los mercados internacionales fue necesaria, pero que el Estado debe acompañar con reglas claras. Mientras tanto, el aumento sostenido del precio de la carne continúa golpeando el poder adquisitivo. El consumo per cápita, que históricamente fue uno de los más altos del mundo, cayó por debajo de los 50 kilos anuales, y según especialistas podría seguir bajando si las paritarias no logran acompañar la inflación. Los consumidores se vuelcan progresivamente a cortes alternativos, carne de cerdo o pollo, y cambian hábitos de compra. "Comer carne todos los días ya es difícil. La gente busca precios o directamente deja de comprar", remarcó. En conclusión, mientras el país busca recuperar divisas y fortalecer sus ventas externas, el riesgo es que la carne, símbolo de la mesa nacional, se transforme en un bien de consumo ocasional.

D.N