LAS MARIPOSAS, DESDE MACONDO AL MUNDIAL
Esas bellas criaturas aladas, uno de los símbolos más recordados de “Cien años de soledad”, son la estampa de la camiseta de Colombia para la Copa del Mundo.
Quien se haya aventurado por las bellas páginas de Cien años de soledad difícilmente vea una mariposa amarilla sin recordar a las infinitas que volaban en una de las historias de la maravillosa novela del escritor Gabriel García Márquez. Estos atractivos seres alados que llenaron de color la acalorada pasión entre Meme y Mauricio Babilonia, dos de los personajes de la obra del autor nacido en Aracataca, calaron tan hondo en la cultura popular colombiana que el próximo Mundial los tendrá también de protagonistas: las mariposas amarillas son el elemento elegido para la bella trama de la camiseta que la selección de Colombia utilizará en la Copa del Mundo.
Abuelas, pasiones y mariposas
Los cruces entre el fútbol y la literatura tienen su propia historia, pero la cita más importante del deporte de la pelota a gajos que comenzará el próximo 11 de junio posiblemente tendrá en la casaca cafetera su asociación más visible de las que pueblan nuestros días. Será imposible no evocar, cuando alguna de las figuras colombianas salga al campo de juego envuelta en esas llamativas mariposas amarillas, a esos perseverantes y hermosos bichitos voladores que acompañaban a Mauricio Babilonia adonde fuera, incluso llegando antes que él a los sitios y abandonándolos tiempo después de que él los hubiera dejado. Las mariposas amarillas que invadían de color la casa de los Buendía, volviéndose indicios de los clandestinos y apasionados encuentros entre él y Meme (“ella no necesitaba verlo para descubrirlo, porque se lo indicaban las mariposas”) volaron tan alto hasta ganarse su lugar en el Mundial, una de las fiestas populares más grandes de nuestros tiempos, por ser también signos de una pieza literaria que, aunque nació en Buenos Aires (allí se editó por primera vez, en 1967), logró llevar un pedazo de la historia y la cultura colombiana a todos los rincones del mundo.
Como siempre recordó Gabo respecto del origen de sus obras en elementos de la realidad, también la aparición de las icónicas mariposas de su novela tuvo su germen en una escena de su infancia. “Un día vi a mi abuela tratando de exterminar mariposas con un aparato lleno de insecticida. En ese tiempo había un electricista que iba a casa a menudo y me despertaba curiosidad el cinto especial con el que se suspendía del poste que llevaba los cables eléctricos. La abuela me decía que cada vez que salía de casa este hombre, todo el ambiente se llenaba de mariposas”, reveló el escritor colombiano a la revista italiana Epoca en abril de 1979, según rescata en uno de sus artículos el Centro Gabo. Si bien las de aquel recuerdo de niño eran blancas, el autor reconocido con el Nobel de Literatura en 1982 decidió que las de Macondo debían ser más coloridas: “Cuando convertí el episodio en literatura, comprendí que nadie lo hubiese creído si no hubiese precisado que las mariposas eran amarillas”.
Cosas extraordinarias
“Esta indumentaria representa un poderoso símbolo de unión nacional, inspirada en el movimiento cultural del realismo mágico, y protagonizada por un diseño de mariposas amarillas que evocan orgullo, esperanza y transformación”, explicó en un comunicado la Federación Colombiana de Fútbol al presentar oficialmente la nueva camiseta creada junto a Adidas, en noviembre del año pasado.
García Márquez renegaba de la etiqueta de realismo mágico para referirse a sus obras. “En Comodoro Rivadavia, en el extremo sur de Argentina, vientos del polo se llevaron por los aires un circo entero. Al día siguiente, los pescadores sacaron en sus redes cadáveres de leones y jirafas (...). Conozco gente del pueblo raso que ha leído Cien años de soledad con mucho gusto y con mucho cuidado, pero sin sorpresa alguna, pues al fin y al cabo no les cuento nada que no se parezca a la vida que ellos viven”, le contó el autor colombiano a su compatriota y colega Plinio Apuleyo Mendoza en el libro El olor de la guayaba. Así lo sintetizó en aquel diálogo: “El racionalismo de los lectores europeos les impide ver que la realidad no termina en el precio de los tomates o de los huevos. La vida cotidiana en América Latina nos demuestra que la realidad está llena de cosas extraordinarias”.
El fútbol también tiene sus cosas extraordinarias. Quizás la presencia de estas mariposas amarillas le reinvente a este deporte (y a sus protagonistas: jugadores, técnicos, hinchas, equipos) sus ganas de ensayar jugadas fantásticas o cuele por los intersticios del orden esquemático y estadístico la ilusión de lo inesperado. Pase lo que pase, este Mundial ya llega con una maravilla: la presencia de estas bellas criaturas aladas que nos recuerdan a una obra maestra, a los inolvidables Buendía y a la magia que siempre sobrevive nuestra cotidianeidad.



















)
