EL ENFRENTAMIENTO QUE DEJÓ UNA HUELLA ETERNA
El momento culminante queda registrado en la eternidad, y cuando el mismo está acompañado de un hito histórico alcanza niveles insuperables. El Mundial de México 1986 fue inmortalizado por el segundo título logrado por el seleccionado argentino, pero al mismo tiempo por un enfrentamiento con un alto grado de carga emocional.
Argentina e Inglaterra se cruzaron en los cuartos de final de esa Copa del Mundo, cuatro años después de la guerra por la soberanía de las Islas Malvinas del Atlántico Sur. El conflicto político envolvió a ese partido en el estadio Azteca del Distrito Federal, que finalizó con dos episodios que todavía siguen generando asombro.
El encuentro cumplirá 40 años el 22 de junio próximo, y el documental “El Partido”, que se estrenará el jueves que viene, engloba todos los aspectos que estremecieron a esos dos conjuntos que buscaban acceder a las semifinales.
El largometraje está basado en el libro homónimo del periodista y escritor Andrés Burgo, es dirigido por Juan Cabral y Santiago Franco, y disecciona con ingenio, humor y emoción el entramado de acontecimientos que aportaron para que se convierta en uno de los grandes mitos de la cultura popular del siglo pasado.
Los sucesos anteriores fueron protagonizados por el mismo hombre: Diego Armando Maradona. El capitán convirtió un gol con sutileza genuina, y un poco más de tres minutos después hilvanó la mejor definición en la historia de los mundiales.
El primero continúa ofreciendo reacciones controversiales de parte de los protagonistas, como los ingleses Gary Lineker, John Barnes y Peter Shilton. Los tres participan en la película y el último es el que todavía transmite molestia por el primer festejo. El arquero saltó junto a Maradona a rechazar la pelota, pero su rival fue el que apareció antes.
“No puede ser que los árbitros no lo hayan visto, por lo menos el juez de línea lo tendría que haber advertido”, dice Shilton. “Es increíble cómo se le ocurrió hacer eso”, cuenta Barnes sobre Maradona.

Maradona se anticipó a Shilton para convertir el gol. Gentileza -
Barnes ingresó en el segundo tiempo ese día, y su aparición no sólo provocó el descuento de los europeos, sino que por él estuvieron muy cerca de llegar a la igualdad. El que lo evitó fue Julio Olarticoechea, que sobre la línea sacó la pelota con la nuca antes que Lineker llegara a tocarla. La jugada había sido elaborada nuevamente por Barnes sobre la izquierda.
“Si el gol de Diego fue la mano de Dios, creo que la mía fue la nuca de Dios”, expresa entre risas Olarticoechea. Los otros argentinos que participan son Jorge Burruchaga, Jorge Valdano, Oscar Ruggeri y Ricardo Giusti.
“A Barnes no lo podíamos parar, cuando entró hizo un desparramo, no lo agarramos nunca”, agrega Ruggeri.
La historia y la política ingresaron a la cancha ese 22 de junio, y con material valioso de archivo de la década del ’80 y una estructura narrativa ágil e ingeniosa, El Partido hace un recorrido significativo del conflicto entre ambos territorios: desde el desembarco en las islas del capitán británico John Strong en 1690 hasta la guerra de 1982, y sus consecuencias sociales en el país.
Los que jugaron esa tarde para ambos equipos brindan sus testimonios y comparten sensaciones, mientras miran fragmentos del histórico partido, cuatro décadas después. La presencia de todos arroja el magnetismo único de esos seleccionados.
La película documetal también relata la revolucionaria mirada cientificista del fútbol de Carlos Salvador Bilardo, entrenador de la Selección en ese Mundial. La obsesión por el detalle queda revelada, al tiempo que se confirman varias de las cábalas que el técnico hacía cumplir religiosamente a la Selección.
“Los dos policías que escoltaban al micro cuando nos llevaban a la cancha eran siempre los mismos, todo el Mundial fueron ellos dos”, aclara Ruggeri.
La secuencia de la camiseta azul que Argentina lució ante Inglaterra también tiene su lugar. Bilardo hizo pesar las remeras en una balanza, y de inmediato mandó a comprar un juego en una tienda mexicana, ya que eran más livianas que las que tenía la delegación. Las mujeres que se encargaban de la limpieza en la concentración tuvieron que coser el logo de la marca un día antes. Los números fueron estampados también en esas horas, y tenían un brillo diferente a los que se venían usando.
“El gallito (logo de la marca que vestía a Argentina) estaba medio inclinado, no estaba derecho”, cuenta Ruggeri. Y agrega: “También había que pasar por la misma cabina de peaje cada vez que íbamos al estadio, no se podía ir por otra”.
La obra cumbre de Maradona fue admirada por Lineker, quien remarcó que “sólo un hombre como él podía ser capaz de hacer algo así. Fue maravilloso lo que hizo”.
El Partido logró que 40 años más tarde los ingleses elogiaran al hombre que los dejó eliminados, pero que los extasió con su carrera futbolística.



















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