LOS PAPELES SIN EL VIENTO EN LA CANCHA

LOS PAPELES SIN EL VIENTO EN LA CANCHA

Lo de los papelitos en la salida de River fue realmente Monumental. Eran tantos que la lluvia o mejor dicho el diluvio empezó antes de que salieran los equipos y duró hasta cinco minutos después. Impresionante. Eso sí, cayeron desde las bandejas superiores a las inferiores y como no había viento no llegaron al campo de juego. Igual no habría ocultado el papelón de verlo así tan poceado.

Los chinos, que fueron los que inventaron el dichoso papel estuvieron cinco siglos guardando el secreto. Los hinchas de River, en cambio, hicieron una movida marketinera que inundó las redes en toda la semana: amenazaban orgullosos con 52 toneladas bien troceaditas. Una enormidad. Los ambientalistas dicen que hay que talar como 850 árboles para lograr ese tonelaje, y los defensores de pobres calculan que con 52 toneladas se podrían hacer medio millón de cuadernos de 48 hojas para repartir en los colegios.

Lo cierto es que la cuestión del papel fue tema de comentarios y memes en la misma cancha y después. Que se podría usar para lograr 300 mil rollos de 74 metros de papel higiénico, cuando los equipos en el inicio se mostraban muy cautelosos, o cuando Weigandt se mandaba a cada paso una macana, o cuando los borrachos del tablon pedían “griten cagones si quieren salir campeones” a la platea; que Paredes asumió el papel de crack en el pase tres dedos del penal, y en la ejecución del tiro desde los 12 pasos; que el papel de muchachito de la película, que se vaticinaba, les quedó un poco grande a Aranda y a Páez; que la lesión de Driussi, el jugador más ovacionado cuando anunciaron los equipos por los altavoces, no estaba en los papeles de nadie; que más de una vez a los defensores de River se les quemaron los papeles por la inseguridad que mostraban; que Di Lollo tomó el papel de protagonista y se convirtió en una máquina de rechazar de cabeza, todo lo que caía en el área, cuando en vez de papelitos caían centros encadenados, y completó un segundo tiempo extraordinario; que a Blanco le habría quedado bien el papel de villano boquense cuando metió un empujón que bien podría haber sido castigado como penal, pero el árbitro Herrera y un VAR flojo de papeles no llamaron, y River no alcanzó el empate que en realidad, no merecía.

Con 52 toneladas de papel se pueden hacer, se calcula, unos dos millones y medio de paquetitos de pañuelos descartables, que podrían haber sido usados por los neutrales para limpiar el dolor de ojos del partido. O por los hinchas de River, para enjugar las lágrimas por la derrota en la casa frente al clásico rival.